- Abarca, de
forma global, el tratamiento del agua de las instalaciones: corrosiones,
incrustaciones, suciedad biológica y Legionella.
- Su funcionamiento
es autónomo, limpiando de forma continua las instalaciones.
- El equipo
tratador tiene un consumo energético mínimo (10
W).
- La instalación
es sencilla.
- La vida útil
del sistema es de 10 a 15 años, y no requiere mantenimiento.
- Es ecológico,
inocuo, y no contamina el agua con productos tóxicos.
- Se reducen
considerablemente las velocidades de corrosión estándar
y se minimizan las corrosiones bajo depósito (picaduras).
- Consigue
un menor factor de suciedad que mejora el rendimiento de transferencia
de calor en tubos, serpentines y placas de intercambiadores.
- Se reduce
o elimina el consumo de productos químicos, disminuyendo
o evitando los costes de reposición, de almacenamiento,
de caducidad y de manipulación.
- Se minimizan
los riesgos que conlleva el uso de productos químicos
(reacciones alérgicas, quemaduras,...).
- El funcionamiento
del sistema no está limitado por las características
físico-químicas del agua.
- Se reducen
los gastos de mantenimiento y se alarga la vida útil de
las instalaciones.